En la Ciudad Jardín de Venezuela, donde los vientos soplan con la memoria de tiempos pasados, se erigió un símbolo de progreso y modernidad que marcó un antes y un después en la historia de Maracay: el Faro del Cerro El Calvario.
Esta estructura metálica de 26 metros de altura, construida en 1928, no solo iluminó el cielo nocturno, sino que también se convirtió en un hito de la aviación venezolana.

Un faro que guió a la aviación venezolana

El Faro de El Calvario no fue un faro marítimo, sino una torre de señales luminosas diseñada para la aviación.
Formaba parte de una red de luces estratégicamente ubicadas que se extendía hasta Los Morros de San Juan, permitiendo a los pilotos orientarse durante los vuelos nocturnos y aterrizar de forma segura en el Aeródromo de Maracay.La potente luz del faro se convirtió en un símbolo de modernidad, destacándose en el horizonte maracayero y señalando el camino a los aviones que surcaban los cielos.
En aquellos años, la aviación venezolana vivía un auge sin precedentes, y Maracay era el epicentro de ese desarrollo gracias al impulso del General Juan Vicente Gómez.

Un proyecto de modernización bajo el mandato de Gómez

La construcción del Faro de El Calvario fue una de las tantas obras de modernización impulsadas por Juan Vicente Gómez, un ferviente impulsor de la aviación y las infraestructuras estratégicas.
En ese mismo período, se construyeron aeródromos, bases militares y estaciones de señalización que convirtieron a Maracay en el centro neurálgico del poder militar y aéreo del país.

Además del faro, Gómez ordenó la construcción de una carretera que conectaba la base del cerro con la cima, facilitando el acceso al faro y permitiendo a los habitantes de Maracay disfrutar de vistas panorámicas que se extendían hasta la Base Aragua.

Esta carretera se convirtió rápidamente en un punto de encuentro para las familias maracayeras, que acudían al cerro para disfrutar del aire fresco y contemplar el horizonte.

Un faro testigo de un hito histórico

El Faro de El Calvario fue testigo de un evento crucial en la historia de la aviación venezolana: el primer aterrizaje de un avión militar en el país.
Este avión, que traía al entonces presidente Juan Vicente Gómez desde Francia, fue guiado por la luz del faro hasta el aeródromo de Maracay, marcando un hito en la historia aeronáutica del país.

Durante años, la luz del faro sirvió como guía para los aviones y símbolo de progreso, pero en 1950, con la llegada de nuevas tecnologías y sistemas de navegación más avanzados, el faro fue desmantelado y trasladado al Museo Aeronáutico de Maracay, donde se encuentra actualmente.

Un legado que perdura en la memoria de Maracay

Hoy, el Cerro El Calvario es una zona militar restringida, inaccesible para el público.
Sin embargo, el legado del faro y su importancia histórica siguen vivos en la memoria de Maracay.
Sus habitantes aún recuerdan cómo la luz del faro iluminaba el cielo nocturno, guiando a los pilotos y conectando a la ciudad con el resto del país.En el Museo Aeronáutico, la estructura del faro sigue en pie, recordando a las nuevas generaciones el espíritu de modernización que impulsó a Maracay a convertirse en la capital aeronáutica de Venezuela.

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